[Paradiso fue concebida] como la síntesis y culminación [del sistema poético de José Lezama Lima y la] novela sigue la formación del poeta José Cemí, desde su infancia, remontando sus orígenes familiares, hasta sus años universitarios. Se trata de un texto complejo, no solo por su barroquismo y su exuberancia poética, sino también por su carácter heterogéneo, que combina elementos narrativos, poéticos y ensayísticos, en una obra de carácter iniciático y parcialmente autobiográfica, lo que ha llevado a algunos a considerarla como novela de aprendizaje.

Acerca de Paradiso
El carácter de novela de Paradiso es sólo una de las múltiples facetas de esta asombrosa creación de la literatura en lengua española. Obra de síntesis donde la exhuberancia barroca, el hallazgo de un lenguaje erótico lleno de revelaciones, la sobrenaturaleza de una realidad mágica, se orquestan en un crescendo que conduce al lector desde la autobiografía a la invención de un sistema poético del universo.
{Fuente: Nota en Paradiso, José Lezama Lima, Editorial CATEDRA, Letras Hispánicas, 1996}
En sus instantes más altos Paradiso es una ceremonia, algo que preexiste a toda lectura con fines y modos literarios; tiene esa acuciosa presencia típica de lo que fue la visión primordial de los eléatas, amalgama de lo que más tarde se llamó poema y filosofía, desnuda confrontación del hombre con un cielo de zarpas de estrellas. Una obra así no se lee; se la consulta, se avanza por ella línea a línea, jugo a jugo, en una participación intelectual y sensible tan tensa y vehemente como la que desde esas líneas y esos jugos nos busca y nos revela.
Julio Cortázar
{Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Lezama_Lima}
¿Qué es Paradiso? La multiplicidad de sus niveles, de los órdenes del conocimiento que involucra, hacen imposible una sola respuesta: es tratado de teogonía; diálogo platónico sobre el ser, el sexo (ortodoxo y heterodoxo) y la conciencia; fabulación y mito; revisión e invención del idioma, monumento barroco. En cualquiera de estos órdenes, Paradiso resulta un ejercicio y un logro totalizadores. (…) López Velarde se enlaza aquí con Lezama: en Paradiso todo es reconquista: reconquista de la infancia; reconquista del primer gozo y el primer asombro ante el conocimiento; reconquista de las potencialidades de un lenguaje que quizás nunca había sido nuestro, pero que estaba allí, a nuestra disposición, para que se extinguiera la conseja de la pobreza de recursos del español y se acreciera la leyenda de una ignorancia que había dejado sin explorar, conquista y asimilar todo un idioma; reconquista de la metáfora, esa incursión comparativa, que en Lezama se vuelve delirio de la extrapolación.
Carlos Monsiváis
{Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Paradiso_(novela)}

Acerca de José Lezama Lima
José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido como José Lezama Lima (La Habana, 19 de diciembre de 1910 – La Habana, 9 de agosto de 1976) fue un escritor cubano que aunque se dedicó sobre todo a la poesía y al ensayo, se le recuerda sobre todo por su faceta de novelista, en concreto por su obra Paradiso, publicada en 1966 y de gran repercusión internacional. De estilo barroco, y considerado uno de los autores más importantes de la literatura hispanoamericana, ha influido en una gran cantidad de escritores de su época y posteriores.
Junto a Alejo Carpentier fue una de las más grandes figuras que ha dado la literatura insular. Su casa en La Habana es hoy la Casa Museo José Lezama Lima.
{Fuente: https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Lezama_Lima}
Paradiso es, en principio, el viaje ritual que Dante Alighieri cumple en La Divina Comedia, al tener que descender a los infiernos para luego reaparecer dejando en prenda su luz en la oscuridad. Eso hace de Paradiso una obra auténticamente dentro de la tradición órfica, excepto lo señalado. El horror que en ella se manifiesta para el sexo de la mujer podría estar en los cuadernos de Leonardo de Vinci. Eran para Lezama los ínferos la relación sexual, fuese con quien fuese.
María Zambrano
{Fuente: https://www.ecured.cu/Jos%C3%A9_Lezama_Lima}
Tenía mi padre al morir treinta y tres años. Él estaba en el centro de mi vida y su muerte me dio el sentido de lo que yo más tarde llamaría el latido de la ausencia. El sitio que mi padre ocupaba en la mesa quedó vacío, pero como en los mitos pitagóricos, acudía siempre a conversar con nosotros a la hora de la comida […] Mi madre guardó siempre el culto del coronel Lezama: una tarde, cuando jugábamos con ella a los yaquis, advertimos, en el círculo que iban formando las piezas, una figura que se parecía al rostro de nuestro padre. Lloramos todos, pero aquella imagen patriarcal nos dio una unidad suprema e instaló en Mamá la idea de que mi destino era contar la historia de la familia.
José Lezama LIma
{Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Lezama_Lima}

Fragmento inicial de Paradiso
Capítulo I
La mano de Baldovina separó los tules de la entrada del mosquitero, hurgó apretando suavemente como si fuese una esponja y no un niño de cinco años; abrió la camiseta y contempló todo el pecho del niño lleno de ronchas, de surcos de violenta coloración, y el pecho que se abultaba y se encogía comoteniendo que hacer un potente esfuerzo para alcanzar un ritmo natural; abrió también la portañuela del ropón de dormir y vio los muslos, los pequeños testículos llenos de ronchas que se iban agrandando, y al extender más aún las manos notó las piernas frías y temblorosas. En ese momento, las doce de la noche, se apagaron las luces de las casas del campamento militar y se encendieron las de las postas fijas y las linternas de las postas de recorrido se convirtieron en un monstruo errante que descendía de los charcos ahuyentando a los escarabajos.
Baldovina se desesperaba, desgreñada, parecía una azafata que con un garzón en los brazos iba retrocediendo pieza tras pieza en la quema de un castillo, cumpliendo las órdenes de sus señores en huida. Necesitaba ya que la socorrieran, pues cada vez que retiraba el mosquitero, veía el cuerpo que se extendía y le daba más relieve a las ronchas; aterrorizada, para cumplimentar el afán que ya tenía de huir, fingió que buscaba a la otra pareja de criados. El ordenanza y Truni recibieron su llegada con sorpresa alegre. Con los ojos abiertos a toda creencia, hablaba sin encontrar las palabras del remedio que necesitaba la criatura abandonada. Decía el cuerpo y las ronchas, como si los viera crecer siempre o como si lentamente su espiral de plancha movida, de incorrecta gelatina, viera la aparición fantasmal y rosada, la emigración de esas nubes sobre el pequeño cuerpo. Mientras las ronchas recuperaban todo el cuerpo, el jadeo indicaba que el asma le dejaba tanto aire por dentro a la criatura, que parecía que iba a acertar con la salida de los poros. La puerta entreabierta adonde había llegado Baldovina, enseñó a la pareja con las mantas de la cama sobre sus hombros, como si la aparición de la figura que llegaba tuviese una velocidad en sus demandas, que los llevaba a una postura semejante a un monte de arena que se hubiese doblegado sobre sus techos, dejándoles apenas vislumbrar el espectáculo por la misma posición de la huida. Muy lentamente le dijeron que lo frotase con alcohol, ya que seguramente la hormiga león había picado al niño cuando saltaba por el jardín. Y que el jadeo del asma no tenía importancia, que eso se iba y venía, y que durante ese tiempo el cuerpo se prestaba a ese dolor y que después se retiraba sin perder la verdadera salud y el disfrute. Baldovina volvió pensando que ojalá alguien se llevase el pequeño cuerpo con el cual tenía que responsabilizarse misteriosamente, balbucear explicaciones y custodiarlo tan sutilmente, pues en cualquier momento las ronchas y el asma podían caer sobre él y llenarla a ella de terror. Después llegaba el Coronel y era ella la que tenía que sufrir una ringlera de preguntas, a la que respondía con nerviosa inadvertencia, quedándole un contrapunto con tantos altibajos, sobresaltos y mentiras, que mientras el Coronel baritonizaba sus carcajadas, Baldovina se hacía leve, desaparecía, desaparecía, y cuando se la llamaba de nuevo hacía que la voz atravesase una selva oscura, tales imposibilidades, que había que nutrir ese eco de voz con tantas voces, que ya era toda la casa la que parecía haber sido llamada, y que a Baldovina, que era sólo un fragmento de ella, le tocaba una partícula tan pequeña que había que reforzarla con nuevos perentorios, cargando más el potencial de la onda sonora.
El teatro nocturno de Baldovina era la casa del Jefe. Cuando el amo no estaba en ella se agolpaba más su figura, se hacía más respetada y temida y todo se valoraba en relación con la gravedad del miedo hacia esa ausencia. La casa, a pesar de su suntuosidad, estaba hecha con la escasez lineal de una casa de pescadores. La sala, al centro, era de tal tamaño que los muebles parecían figuras bailables a los que les fuera imposible tropezar ni aun de noche. A cada uno de los lados tenía dos piezas: en una dormían José Cemí y su hermana, en la otra dormía el Jefe y su esposa, con una salud tan entrelazada que parecía imposible, en aquel momento de terror para Baldovina, que hubiesen engendrado a la criatura jadeante lanzando sus círculos de ronchas. Después de aquellas dos piezas, los servicios, seguidos de otras dos piezas laterales. En la de la izquierda, vivía el estudiante primo del Jefe, provinciano que cursaba estudios de ingeniería. Después dos piezas para la cocina, y por allí el mulato Juan Izquierdo, el perfecto cocinero, soldado siempre vestido de blanco, con chaleco blanco, al principio de semana, y ya el sábado sucio, pobre, pidiendo préstamos y envuelto en un silencio invencible de diorita egipcia. Comenzaba la semana con la arrogancia de un mulato oriental que perteneciese al colonato, iba declinando en los últimos días de la semana en peticiones infinitamente serias de cantidades pequeñísimas, siempre acompañadas del terror de que el Jefe se enterase de que su primo era la víctima favorita de aquellos pagarés siempre renovados y nunca cumplidos. Después de la pieza del Coronel y su esposa, aparecía el servicio, guardando la elemental y grosera ley de simetría que lleva a las viviendas tropicales a paralelizar, en las casas de tal magnitud, que todo quiere existir y derramarse por partida doble, los servicios y las pequeñísimas piezas donde se guardan los plumeros y las trampas inservibles de ratones. Seguía el cuarto de más secreta personalidad de la mansión, pues cuando los días de general limpieza se abría mostraba la sencillez de sus naturalezas muertas. Pero para los garzones, por la noche, en la sucesión de sus noches, parecía flotar como un aura y trasladarse a cualquier parte como el abismo pascaliano. Si se abría, en (…)
Si desea leer el Capítulo completo vaya al siguiente enlace:
https://mega.nz/file/A6wDTJ5D#HQg4u47GvBXB3zpGDcLYJ18PJvG2dm-NCwcoZsSCNw8

Enlace para la descarga
en archivo pdf del
texto completo
de la novela
Paradiso
del escritor José Lezama Lima
https://libroschorcha.wordpress.com/wp-content/uploads/2017/11/paradiso.pdf
Si desea escuchar un capítulo de Paradiso en la voz de José Lezama Lima acceda al siguiente enlace:
https://www.youtube.com/watch?v=AMY11-1AEBY
Si tuviera dificultades para descargar este libro déjeme un aviso al respecto en los comentarios de este propio artículo y yo le indicaré la forma de obtenerlo.
Por si fuera de su interés…
…ampliar la información sobre este autor y su obra, puede entrar en los siguientes enlaces:
Paradiso, confesiones y recepciones, por Roberto Méndez Martínez
https://www.lajiribilla.cu/paradiso-confesiones-y-recepciones/
José Lezama Lima y su Paradiso, por Administrador
Dic 7, 2024 #Alejandro Batista Martínez, #escritor, #José Lezama Lima, #novelista, #Paradiso
https://www.ariguanaboradioweb.icrt.cu/jose-lezama-lima-y-su-paradiso/
Resumen y sinopsis de Paradiso de José Lezama Lima, sin nombre de autor
https://www.lecturalia.com/libro/26924/paradiso
Paradiso y Oppiano Licario : una «guía» de Lezama, sin nombre de autor
Paradiso – José Lezama Lima, sin nombre de autor
https://books.google.com.cu/books?id=uPOsDwAAQBAJ&source=gbs_book_other_versions_r&cad=1
José Lezama Lima, sin nombre de autor
https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Lezama_Lima
Memoria póstuma a Lezama Lima, por Luis Carlos Frómeta Agüero
https://lademajagua.cu/memoria-postuma-lezama-lima
José Lezama Lima y su impronta en principales medios de prensa, por Angela Oramas Camero
Dos nuevas cartas inéditas de Lezama Lima a sus hermanas, por Ernesto Hernández Busto
https://hypermediamagazine.com/literatura/dos-nuevas-cartas-ineditas-de-lezama-lima-a-sus-hermanas/
Cuba y la era del poeta Lezama Lima y su hermana en Miami, por Carlos Alberto Montaner
José Lezama Lima: Bien de Archivo, por Ernesto Hernández Busto
https://www.in-cubadora.com/dossier/jose-lezama-lima-bien-de-archivo/

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Acerca de La fiebre del atún
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La fiebre del atún se produce cuando los atunes de aleta amarilla apilan cebo en la superficie, especialmente si este se adhiere a una estructura flotante. Cuando un banco de atunes de aleta amarilla apila una gran bola de cebo sobre una estructura flotante, puede producirse una catástrofe.
Sin embargo, no es sobre este tipo de fiebre ni sobre la catástrofe descrita en el párrafo anterior a lo que se refiere la novela La fiebre del atún, del escritor cubano Andrés Casanova.
De lo que trata es acerca de la amenaza de una enfermedad degradante y contagiosa provocada por el miedo a la muerte por parte de Alisio, el personaje protagónico de la obra. De manera audaz y original, el autor nos depara un final inesperado, en el cual se mezclan fantasía y realidad pues al parecer la mujer de soñada por Alisio aparece, y de ella y con ella obtiene todo lo que anhelaba. Digo que al parecer.
Sin embargo, esta ficción convertida en realidad tendrá un final más contundente que la realidad misma: fabricar un mundo imaginario no resuelve los problemas humanos. Las constantes ensoñaciones del protagonista, que se empeña en vivir de manera autocontemplativa para defenderse de la abyecta realidad que lo circunda, realidad minada en sus cimientos por una epidemia que se manifiesta con varios rostros a la vez, lo conducen a romper el equilibrio de su existencia y convertirse en un ente de ficción dentro de la ficción que ya es esta novela cuyo espacio fabular transcurre en un incorpóreo país sudamericano, donde un dictador invisible en el discurso narrativo gobierna las conciencias de las personas.
El narrador juega con el concepto de ficción con particulares intenciones; para lograrlo, ha colocado a Alisio en una realidad descrita con detalles minuciosos, poblándolo de mujeres ficticias que lo visitan en la imaginación, sin caer en el fácil juego de ir de un mundo a otro en un parpadear. Ni la honestidad ni la inescrupulosidad son puestas en duda, y ello participa al servicio de la ficción. En un tono a veces agresivo y en ocasiones paródico, muestra el especial orden económico, político y social que existe en el país ficticio donde se mueven sus personajes, en un tiempo que transcurre lento y donde los jóvenes viven tempranamente hastiados y decepcionados mientras los viejos llevan la resignación calcificada en los huesos. El encarnizamiento con la imagen del fracaso que sólo el alcohol y el disfrute del sexo con las prostitutas pueden borrar momentáneamente, mientras la verdadera buena vida transcurre lejos y les sucede a otros, es el sentimiento que impregna los días de esos hombres que buscan un cambio y creen en el amor como la última opción a la que podrían entregarse para darle sentido a sus vacías existencias. Pero es una idea ilusoria del amor, por lo tanto la redención les es negada. La búsqueda de la mujer ideal (física y espiritualmente) es un pretexto que tiene el personaje protagónico para no morir: Alisio, periodista esclavizado por la mediocridad ideológica del periódico en que trabaja, tiene alguna sospecha de esto, pues el camino que sigue es hacia su propio interior, y las continuas desilusiones que esta introversión provoca lo conducen a la pérdida de toda esperanza.
La existencia del protagonista transcurre en un limbo, mezcla de lo empírico y lo imaginario, y sólo un poco más de esa medicina (adictiva, como la repetición de sus lecturas preferidas en las cuales las parejas se relacionan con plenitud y a veces hasta la lujuria) le permite seguir viviendo.
La fiebre del atún es una construcción subjetiva que logra encontrar su forma. A menudo el narrador se introduce en el cerebro de Alisio sin intenciones de anularlo con una omnisciencia absoluta, sino para organizar lo objetivo en la tempestad que significa la experiencia vital de un hombre.
Darlene Sanders, revista literaria Adictos a contar
Fragmento de muestra
UNO (Fragmento)
Cuando Alisio abrió la puerta de la buhardilla, frunció los labios y continuaron asaltándolo los recuerdos. No le quedaba ahora el consuelo de años atrás, cuando no tenía la mirada pesarosa y al terminar la lectura de un libro se convertía durante un tiempo en uno de sus personajes principales y lo mismo participaba de los sufrimientos de Calisto al rememorar los desdenes de su adorada Melibea que formaba parte de las huestes que al mando de Federico el Grande invadían Bohemia. Ahora debía conformarse con los viajes al estilo del que emprendió a la edad de tres años: lo buscaban las hermanas por los rincones de la casa; el padre lo llamaba a gritos; el hermano mayor desanduvo las calles del barrio preguntando a conocidos y desconocidos, aclarándoles a estos últimos que se trataba de un enclenque con un pie torcido; y la madre fue hasta la casa de los suegros por si el muy canijo había ido en busca de granadas que tanto le gustaban. Al cabo de las tres horas apareció enterrado en el basurero que había cerca de unos naranjos plantados por su padre en el fondo del patio, con la boca retaqueada de mierda y la expresión placentera en el rostro mientras acunaba en sus bracitos de fina piel una gallina a punto de expulsar su huevo.
Se rascó la cabeza y entró a la buhardilla; luego de colocar la maleta encima de una mesa algo desequilibrada, se dirigió a la cama de hierro con pintura desgastada donde pensaba dormir el resto de su vida sin verse obligado a soportar las impertinencias de la familia: el llanto frecuente de la madre porque en aquella casa nadie agradecía a Nuestro Señor y Salvador Jesucristo su mediación ante el Altísimo para que concediese el pan de cada día; las borracheras del padre, quien conseguía el alcohol en el mercado subterráneo a precios impagables y llegaba a la casa casi entrada la noche, violento, tambaleante, gritando ofensas y palabras obscenas aunque sin atreverse a mencionar nada relacionado con la política; las protestas de las hermanas por vivir en aquella casa de techo mugriento y paredes descascaradas, atestados los fregaderos de vasijas sucias y los lavaderos de ropas de hombres, sudadas y con tufo a bajas pasiones.
“¡Son unos puercos!”, se quejaban las muchachas cuando descubrían las manchas amarillentas en los calzoncillos.
“¡Por leer esos asquerosos libros!”, les decían a los hermanos, refiriéndose a El burro y la doncella y Mi adorada Inés.
Y como el mundo de los libros era intocable para el honor de Alisio, odiaba a las hermanas.
Al hermano lo consideraba un enemigo. Graduado en la Escuela General de Contaduría, no desperdiciaba oportunidad para demostrar a la familia todo lo aprendido en materia de presupuestos. Organizaba los gastos de la semana hasta el último céntimo de tomín, desechaba la compra de algunos alimentos con el argumento irrebatible de que contribuían a la obesidad y a las hermanas sólo les permitía el uso de ropas pasadas de moda.
“La salud no depende de la comida”, aseguraba desde su altura principesca cuando Alisio protestaba por la sopa donde navegaban unos fideos solitarios.
“Las modas actuales arrastran a las mujeres hacia la prostitución”, afirmaba sentencioso si las hermanas manifestaban el deseo de comprar alguno de los trajes confeccionados en Modas Mayestáticas.
Los abuelos paternos visitaban la casa con frecuencia y la mayor parte de las veces estas visitas provocaban discusiones familiares después que se marchaban. La madre se echaba a llorar porque…
(Continúa)
DOS (Fragmento)
Alisio se dijo que debía olvidar a su familia si pretendía ser libre y buscó la página del libro que había estado leyendo esa tarde antes de la llegada del padre a la casa. Se detuvo en la parte donde se relataba lo acontecido a Amadís cuando iba en socorro del rey Lisuarte e imaginó lo que hubiera podido ocurrir en el caso de que él, convertido desde luego en el de Gaula, y su hermano Galaor, el despreciable hermano transformado en todo un caballero, se hubiesen enfrentado al grueso Arcalaus el Encantador y a su hijo el rey Arábigo dispuestos según ellos a defender el honor ultrajado de las sobrinas de Urganda. El primero conducía un auto extranjero del último modelo con la cabeza protegida por un sombrero de hojalata en cuya copa aparecía grabado el distintivo de los Almacenes Álvarez y el vástago tomaba la lanza con la mano derecha mientras agitaba la izquierda como si intentara salir volando.
La soñada batalla no podía llevarse a cabo, se dijo Alisio con tristeza mientras echaba el libro a un lado y buscaba un cigarrillo en el pantalón; comprendió que su hermano y él no estaban preparados para escenificar batallas de caballería: ninguno de los dos jamás habían violado doncellas ni habían compartido el lecho con una Oriana de carne y hueso.
Dio una calada al cigarrillo sacudiendo la ceniza en el piso y movió la cabeza hacia ambos lados asumiendo una actitud optimista: tampoco era tan grave la situación, pues su vida la entibiaban los recuerdos de algunos amoríos.
Rememoró esos amores de paso; su experiencia inicial fue con una mujer a la que sus brazos no lograban rodear por completo de tan gruesa; insatisfecha con las caricias del esposo se le había brindado junto a un arroyo por donde corrían los desperdicios de la ciudad y al introducir su mano para tantear el terreno, se encontró con una masa sanguinolenta que lo mantuvo tres días con el vómito en los labios. La segunda fue con la hermana mayor de su amigo Manuel a la que invitó a bailar en los salones de la Sociedad de Recreo, pensando que al fin encontraba una digna aspirante a esposa, por el respeto que imponía el apellido de abolengo que la identificaba; al finalizar la noche luego de haber bebido entre los dos varias botellas de whisky la muchacha le confesó sentir unas ganas indomables de convertirse en Blancanieves para que el Príncipe Azul la despertara con la verga. Le seguía una prostituta que frecuentaba El Sótano con el propósito de alimentarse con un chocolate caliente y de paso tratar de conseguir algún cliente entre los Espeluncos, muchachos bullangueros que…
(Continúa)
Breve Webgrafía promocional
Resulta interesante dar a conocer la promoción de que soy objeto por la vía de Internet. Para ello, les ofrezco una sinopsis de cinco resultados que sobre mi obra literaria recogen los motores de búsqueda de Google.
Andrés Casanova – Claustrofobias Promociones Literarias
http://www.claustrofobias.com › catalogo › andres-casanova
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Amazon.com: La jaula de los goces (Spanish Edition) eBook
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La trama de La jaula de los goces transcurre en la ficticia isla de Creti, donde todo es ilusorio y gobierna de manera eterna el rey Gaspar Único.
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FIESTA CON HAVANA CLUB | | Guantanamera – Casa del Libro
http://www.casadellibro.com › … › Novela contemporánea › Narrativa española
Novela de espionaje en la cual la acci?n nos conduce por el laberinto f?sico-mental de una hermosa y joven cubana, Zhenia Ortiz, que tiene por encargo ganarse …
List of books by author Andrés Casanova
http://www.betterworldbooks.com › author › andr-s-casanova
Books by Andrés Casanova ; Tormenta Tropical de Verano (Cuba: tan alegre como su sol) (Spanish Edition) · $14.63 ; El andén del destino (FICCIONES REALISTAS DE …
Selección Narrativa ANDRES CASANOVA y opinión – Fnac
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ANDRES CASANOVA (Autor) – Normal en Español (Libro) Publicado en 11/2017. DESCUENTO -5%. BONO CULTURAL. 13,97 € 14,70 € -5%.
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